¿Son las vacunas contra el COVID-19 peligrosas e inmorales?

De entre la muchas voces que en la Iglesia se han alzado acerca de la legitimidad o ilegitimidad de las supuestas vacunas contra el coronavirus COVID-19, destacamos aquí las de dos sacerdotes, importantes por su formación y por los cargos desempeñados, fieles a la tradición católica.

Por una parte, el Padre Joseph d'Avallon (en el siglo Régis de Caqueray, antiguo superior del distrito de Francia de la Hermandad Sacerdotal de San Pío X), capuchino y capellán nacional del partido católico francés Civitas, afirmó tras un detallado estudio que es inmoral recurrir a muchas de las vacunas comercializadas contra el COVID-19.

El sacerdote se ha pronunciado de modo contundente, como recoge Médias-Presse.Info, respecto a los graves problemas morales que puede tener el católico de cara a la vacunación contra el coronavirus.

Con respecto al dilema moral en el terreno de la salud, señala el Padre Joseph d'Avallon como punto de partida la siguiente cita del Catecismo del Concilio de Trento para sacerdotes: «Los que llevan una vida conforme a los preceptos del Señor, se abstienen de todos los remedios que Dios no ha destinado para este fin; aunque estarían seguros de curarse por este medio, no dejarían de tenerlos en el horror como artificios y encantamientos del diablo».

De este modo, el capuchino recuerda que aquello que por su naturaleza y sus fines no puede usarse moralmente para la medicina en modo alguno, debe ser rechazado bajo pena de pecado.

En ese sentido, el estudio se cuestiona el uso de muchas de las vacunas que se están utilizando en general a partir de la década de 1960 y, concretamente, las vacunas desarrolladas contra el coronavirus durante el último año.

Respecto a esto, señala el riesgo de las técnicas novedosas, quizá no ensayadas suficientemente, por las que se están desarrollando las nuevas generaciones de vacunas. Esto pueda hacer que algunas sean peligrosas para la salud por tener contenido genético ARN.

EL USO DE LÍNEAS CELULARES PROCEDENTES DE ABORTOS EN LA VACUNA

Además de la pertinencia de este tipo de vacunas para el bien de la salud, aquí aparece un problema delicado en lo moral. En al menos tres líneas celulares empleadas en la investigación para producir estas vacunas han usado células de fetos abortados.

Se trataría de las líneas celulares HEK-293, cuyas células proceden de un bebé abortado en 1972 en Países Bajos; la línea MRC-5, cuyas células proceden de otro niño muerto en el seno de su madre en 1966 en Inglaterra; y la línea PER.C6, procedente de otro niño abortado en Países Bajos en 1985.

De entre las vacunas disponibles, hay varias que han utilizado en alguna de estas líneas celulares. En consecuencia, se han empleado células de abortos provocados en alguna o todas las fases para diseño, producción o pruebas de varias de ellas.

Algunas de las más conocidas, desarrolladas desde estas vías celulares, son la anglosajona AstraZeneca, la estadounidense Altimmune, Pfizer, Moderna, la rusa Sputnik o la china CanSino.

Tras repasar detalladamente estos hechos, el estudio del fraile capuchino afirma que no sólo está en cuestión la bondad de estas vacunas para la salud, sino que sería del todo inmoral su uso.

A la conclusión esgrimida por el Padre Joseph d'Avallon se une la del Superior del Distrito de Austria de la Hermandad Sacerdotal de San Pío X, don Stefan Frey que, en su editorial en Mitteilungsblatt número 507, de abril de 2021, se pregunta sobre el hecho de vacunarse y responde de forma contundente: «debemos expresar nuestra extrema preocupación moral por la vacuna actual contra el COVID-19 y recordarnos insistentemente que no debemos someternos a ella». A continuación, añadimos un extracto de su estudio:


¿Nos obliga moralmente, es moralmente defendible o es una falta moral? 
 
Actualmente no hay duda que preocupa a los fieles cristianos —y en general a cualquier persona íntegra y honesta— que la de la posición moral y médica a adoptar frente a las inyecciones masivas de la vacuna contra el COVID, cuyo objetivo declarado por sus administradores y partidarios, que no se detienen ante nada y usan todo para lograrlo, es «vacunar a toda la humanidad».(1) Si escuchamos al Papa Francisco o a los prelados de alto rango como el Arzobispo Lackner, presidente de la Conferencia Episcopal de Austria, los católicos tenemos el deber moral de dejarnos vacunar. Y al contrario, hay un número incalculable de expertos de todas las disciplinas posibles e imaginables, que sin embargo advierten categóricamente de los peligros que entraña esta vacuna. ¿Cómo pueden todos, en su situación concreta, tomar una decisión sabia y éticamente defendible? 
 
Sin poder presentarme como un especialista en medicina, nos corresponde a nosotros, como sacerdotes, dar indicaciones sobre las implicaciones morales de esta vacuna y dar a los fieles una orientación lo más clara posible. Para dilucidar suficientemente esta cuestión tan compleja, trabajamos en estrecha colaboración con los médicos, que a su vez se dedicaron durante semanas a un intenso trabajo de investigación. Un punto para comenzar: la mayoría de los médicos no tienen mucho conocimiento sobre la investigación y el desarrollo de vacunas y otros medicamentos. Mucho de lo que hace la industria farmacéutica se lleva a cabo a la sombra y en secreto. Parece ser necesario que se revelen los escándalos, para que se pueda arrojar un poco de luz sobre el horrible comercio de estas personas, como por ejemplo hace unos años, el tráfico de órganos de Planned Parenthood, que vendió masivamente órganos de niños abortados a grupos farmacéuticos.(2) Para lograr una evaluación moral completa de la vacuna contra el COVID, las siguientes áreas problemáticas deben aclararse: 
 
1. El origen de las vacunas  
 
Es de conocimiento común que las líneas de células embrionarias de abortos que supuestamente tuvieron lugar décadas antes se utilizaron para la investigación y el desarrollo de las vacunas actuales. Este hecho, sin embargo, no parece molestar a algunas mentes. Pero cuando sabemos lo que está sucediendo en las sombras, es decir, que para la explotación de los órganos desarrollados de un embrión, el niño pequeño es arrancado vivo del vientre de su madre, despedazado y destripado vivo, para llegar a los órganos que aún están vivos. Este procedimiento ha tenido lugar de manera sistemática innumerables veces y todavía está sucediendo. Estos métodos han tratado de ser ocultados con el pretexto de ser afirmaciones inconsistentes de los conspiracionistas. Por eso, fue necesario sustentar sólidamente esta información con pruebas y documentos irrefutables. El mérito de este trabajo es para la Dra. Eva-Maria Hobiger y se tratará en el siguiente artículo (FSSPX Mitteilungsblatt, Distrito de Austria, abril de 2021, Nº 507, páginas 10-17). Quien se vacune debe ser consciente de que está financiando y apoyando, voluntariamente o por la fuerza, las abominables maquinaciones de una industria farmacéutica sin escrúpulos. 
 
2. Revisión de riesgos

Están aumentando los informes de efectos secundarios graves y un gran número de casos mortales tras la administración de la vacuna contra el coronavirus.(3) ¿Cómo de peligrosas son estas vacunas? Nadie puede responder a esta pregunta. Nadie puede descartar un daño a largo plazo o incluso un daño hereditario. Nadie sabe si la vacunación masiva terminará en una catástrofe humanitaria a escala mundial. El doctor Norman Zeelan,(4) especialista en este campo y reconocido investigador en Alemania, llama la atención sobre el peligro: «Nadie discute que incluso la fase de desarrollo y prueba de una vacuna eficaz lleva de 10 a 20 años. Este período de tiempo sólo se puede acortar si se dispone de una máquina del tiempo... Nunca ha habido vacunación cuyo desarrollo y observación a largo plazo durase menos de 4 a 5 años y que no terminase en desastre. Miles de millones de jóvenes sanos deben ser sometidos a esta experimentación humana con consecuencias desconocidas, mientras que aún no se ha establecido con exactitud el beneficio que obtendrían de ella para sí mismos y para los demás». ¿Es lícito exponer así la propia salud y quizás la de los descendientes a riesgos tan graves, sin poder reconocer realmente su utilidad? ¿No se rebela vehementemente el sentido común contra esto? 
 
3. Proporcionalidad 
 
Hace un año se extendió ante nuestros ojos la aterradora imagen de una grave pandemia, más o menos comparable a la [mal llamada] gripe española, de la que murieron entre 50 y 100 millones de personas en Europa. Sin embargo, la alerta podría haberse levantado hace mucho tiempo. Las cifras de los Departamentos Federales de Estadística no indican una tasa de mortalidad para 2020 que supere el marco de años anteriores, ya que la enfermedad es peligrosa casi exclusivamente para los grupos de edad mayores de 80 años, como es el caso de todas las epidemias regulares de gripe. ¿Cómo pueden, por tanto, justificarse en tal situación las medidas tan graves y arriesgadas a las que está sometida la población? 
 
4. ¿Quién se beneficia de la vacuna? 
 
La evidencia de los hechos nos lleva lamentablemente a la observación de que la campaña mundial de vacunación está al servicio de una agenda política, cuyo objetivo es traer un nuevo orden mundial a la humanidad, una dictadura según el modelo socialista, que ciertamente nos quitará la privacidad y la libertad, pero a cambio nos traerá «igualdad», «justicia», «paz» y «seguridad», como todas las dictaduras totalitarias que se han formulado hasta ahora. ¿Tenemos derecho a someternos a concepciones tan anticristianas y despreciativas de la naturaleza humana sin oponer resistencia? 

Conclusión y perspectiva 
 
Aunque las cuatro cuestiones planteadas todavía necesitan ser exploradas más a fondo desde un punto de vista argumentativo, debemos expresar nuestra extrema preocupación moral por la vacuna actual contra el COVID-19 y recordarnos insistentemente que no debemos someternos a ella. Sé que hay mucha gente bajo presión para vacunarse. Pero siempre está permitido confiar en la conciencia y retrasar la vacuna hasta que se ofrezca una de las vacunas inertes anunciadas (Totimpfstoff), que se basa en métodos de desarrollo convencionales y que no presenta ningún defecto desde el punto de vista moral. La Divina Providencia nos hace vivir estos tiempos difíciles. Quien lo sabe todo y es infinitamente bueno sabe lo que puede pedirnos. En pruebas extraordinarias, Él nos ofrece gracias extraordinarias para que podamos probarnos a nosotros mismos. Quiere que vivamos enteramente en unión con nuestro amado Redentor y que saquemos vida y fuerza de los misterios de Su Pasión y Resurrección. Que Él les dé a todos la fuerza para perseverar, el valor para resistir y sufrir, pero que también les consuele con la alegría inagotable de su Santa Resurrección. 
 
Si la Santísima Virgen anunció la propagación mundial del comunismo totalitario, también anunció Su victoria final sobre él.

Recemos a María para que nos guíe y nos traiga luz y fuerza. ¡Es con este espíritu que les deseo sinceramente una hermosa Semana Santa y una feliz Pascua, llena de gracias! 
 

Stefan Frey, Pbro.


Notas:

(1) «La pandemia sólo se superará una vez que todos los habitantes de la tierra hayan sido vacunados», explicó la canciller Merkel (Bundeskanzlerin.de, 19.02.2021). «El mundo sólo volverá a la normalidad una vez que toda la población mundial haya sido vacunada» (Bill Gates).

(2) Un tribunal federal alemán ordenó al Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos que publicara información sobre la compra de órganos «frescos y nunca congelados». Bundesgericht dijo que la compañía Advanced Biosciences Resources (ABR) vendió unas muestras de hígado después de la 14ª semana de embarazo por cientos de dólares la pieza. Lo mismo ocurrió con cerebros, ojos y pulmones. ABR podría cobrar más de 2.000 dólares por un solo feto de Planned Parenthood. El gobierno federal alemán ha participado durante años en este mercado potencialmente ilegal», dijo en un comunicado de prensa Judicial Watch el 15 de marzo de 2021 (https://dailycaller.com/2021/03/16/federal-court-judicial-watch-financial-record-fetus-organs/).

(3) Actualmente se registran alrededor de 4.000 muertes en Europa relacionadas con la vacuna contra el COVID-19 (datos oficiales de la EMA —Agencia Europea de Medicamentos— del 13 de marzo de 2021).

- El Dr. Zeelan es uno de los únicos médicos investigadores en la República Federal de Alemania que ha llevado a cabo estudios clínicos independientes, prospectivos, aleatorizados, doble ciego y controlados con placebo. Tiene décadas de experiencia clínica, fue galardonado con un premio por su trabajo de investigación y ha publicado escritos en varias revistas internacionales (rubikon.news, Gefährliche Geninjecktion, 12.3.2021).

Para ampliar la consideración de los aspectos jurídicos y morales de estas supuestas vacunaciones, se recomienda la lectura del artículo del Profesor Danilo Castellano «La vacuna anti-COVID. Un complejo problema bioético y biojurídico» en el número 593-594 (Madrid, marzo-abril 2021) de la revista Verbo, páginas 201-217).